home office y covid

¿Qué estarías haciendo en este momento si no estuvieras en cuarentena?
Alguien me hizo esta pregunta hace poco, lo cual me hizo reflexionar. La verdad es que en muchísimos e inesperados aspectos, mi día a día – y el de todos en el mundo – se ha transformado. Prácticamente de un día para otro, nos encontramos confinados en casa, con condiciones más o menos cómodas, saliendo solo en los momentos indicados, inmersos en la incertidumbre de una situación que podría durar varias semanas.

Sin embargo, en otros aspectos las cosas, afortunadamente, fluyen como siempre. Desde hace dos años, trabajo como consultora en TONIC LATAM, desde donde ayudamos a las empresas a construir estrategias de sostenibilidad, iniciativas de responsabilidad social empresarial y/o proyectos de comunicación y marketing responsable. Mi ingreso a la compañía respondió a una necesidad que sentía de buscar hacer las cosas de forma diferente, de encontrar un tercer camino donde la satisfacción profesional no excluya la personal, permitiendo un balance entre ambas esferas: ayudar y ayudarse.

En un día promedio, trabajo con colegas en México, Panamá y Colombia, por lo que desde el primer momento, se dio de manera muy natural trabajar desde casa. No importa en qué lugar del planeta estemos, como cada uno está alineado con su rol y responsabilidad en los proyectos, nos organizamos y el trabajo fluye. En lo personal, me ha hecho ser mucho más productiva; por otro lado, estoy feliz de trabajar en un lugar donde se confía en mi trabajo y donde se valora lo que hago, más que dónde lo hago (enfoque a resultados), por no hablar del tiempo que dispongo al reservar las movilizaciones solo para reuniones internas de trabajo críticas o con clientes.

Hace siete meses me convertí en mamá y descubrí que, lejos de ser excluyentes, el teletrabajo y la maternidad se complementan. Si bien es cierto que ser madre exige mucho tiempo y esfuerzo, no significa en ningún caso que sea el fin de la vida laboral y me siento afortunada de poder trabajar en algo que me apasiona, pero que a la vez me brinda la suficiente flexibilidad para conciliar mejor mi vida familiar y laboral, permitiéndome estar más cerca de mi bebé en un período crítico para desarrollar el apego temprano y sentar las bases de su vida adulta.

Recientemente leí en el blog del BID que el coronavirus ha impuesto “un experimento de teletrabajo a escala mundial.” Lo cierto es que, listos o no para el cambio, el riesgo de contagio de COVID-19 ha obligado repentinamente a millones de personas a trabajar desde casa, dejando a muchos jugando malabares entre múltiples funciones. A mi parecer, hoy más que nunca, el teletrabajo es una fórmula empresarial por la que vale la pena apostar. ¿Pero qué condiciones se deben dar para que la fórmula del teletrabajo de la que todos hablan hoy funcione? Les cuento mi experiencia:

1.- Acuerdo: es clave que entre la organización y el colaborador exista un acuerdo de responsabilidad entre ambas partes; compromiso de parte del colaborador y reglas claras para que la modalidad sea beneficiosa y productiva. No importa en qué lugar del planeta estemos, como cada uno está alineado con su rol y responsabilidad en los proyectos, nos organizamos y el trabajo fluye y da resultados.
 
2.- Herramientas seguras: procesos internos claros, pero también herramientas digitales que faciliten el trabajo en equipo:  plataformas de gestión de proyectos comunes, herramientas de comunicación y sobretodo, mucha organización y comunicación. Las principales herramientas que usamos en TON!C Latam:
 
Redbooth: podemos gestionar proyectos, asignar tiempos y responsable, medirlos y todo este proceso siempre queda grabado.
Google calendar: agendamos todo (Obviamos lo que nos tome menos de dos minutos realizar) pero luego nos agendamos todas las tareas para organizar nuestro día pero además para que nuestros compañeros también tengan visión de nuestra disponibilidad.
Meet: nuestra favorita para videollamadas. No se necesita que los demás cuenten por el suit de Google, basta con que tenga el link y tú puedes controlar quién se une.
Drive y Dropbox: para compartir con los clientes contenidos.
MEGA: plataforma que utilizamos para guardar información que debe estar protegida.
 
3.- Enfoque: por otro lado, para mí ha sido clave separar, aún en casa, los roles de mamá y profesional. Con esto me refiero a enfocar nuestra concentración a un tema a la vez, buscando un espacio diferente para el trabajo, aunque sea mental y no necesariamente un espacio físico. En lo personal, me ha hecho ser mucho más productiva; por otro lado, estoy feliz de trabajar en un lugar donde se confía en mi trabajo y donde se valora lo que hago, más que dónde lo hago (enfoque a resultados), por no hablar del tiempo que dispongo al reservar las movilizaciones solo para reuniones internas de trabajo críticas o con clientes que requieran verme.   
 
Co-responsabilidad: conversar con los otros miembros de mi hogar para llegar a acuerdos internos que nos funcionen como familia y que puedan hacer que esta modalidad de trabajo pueda sostenerse en el tiempo y sea beneficiosa para todos.
 

Hace un par de días escuchaba un video del escritor y speaker motivacional Simon Sinek en el que nos recordaba que “estos no son tiempos sin precedentes” (“These are not unprecedented times”). Es decir, en la historia han ocurrido muchos casos en los que el cambio profundo o los acontecimientos inesperados e inauditos sacuden nuestro mundo y todo lo que conocemos. ¿Quién refutaría, hoy por hoy, que Blockbuster salió del mercado no porque surgió el streaming, sino porque fueron incapaces de reinventarse… o que muchas cafeterías no quebraron por el surgimiento de Starbucks, sino porque estas se negaron a cambiar su modelo de negocios?

Los tiempos de crisis, son finalmente una oportunidad para enfocarnos. Entre todo lo que arrastra una tempestad, con ella surgen coyunturas y, al final del día, la ocasión de adaptarnos y cuestionar. En las palabras del autor Dave Hollis, “en la prisa por volver a la normalidad, utilicemos este tiempo para considerar a qué partes de la normalidad vale la pena volver.”